
Hace unos días nos enteramos del accidente de uno de los aviones de la compañía de Spanair, trayecto Madrid- Las Palmas de Gran Canaria. El accidente fue tan grave, que las famílias todavía esperan, no sin dificultad, el reconocimiento y la confirmación de los cuerpos.
De ahí parten diversas hipótesis y contradicciones: el motor, en una primera versión, se incendió al despegar. Luego pasó a otros problemas de carácter técnico, pero al final no se sabe nada. Solo queda la respuesta de las cajas negras y de los métodos de la Comisión de Investigación y el Juzgado para esclarecerlo todo y derivar responsabilidades.
Lo que está claro son estas cosas:
- Los pilotos están sometidos a presión debida a la cantidad ingente de horas de trabajo que la empresa les reporta.
- Los pasajeros se quisieron bajar del avión, pero al parecer, el piloto no dejó tal maniobra a ellos, siguiendo viaje.
- Sabiendo el problema técnico, incluso sospechándolo, ¿cómo es posible que la empresa y relacionantes otros hayan permitido el despegue del avión? ¿qué se esconde realmente tras la cortina de humo que Spanair instala?
Una conclusión está clara: el asunto traerá cola.
PD: Mis más sinceras condolencias y pésame a las víctimas y familiares del accidente. Espero que semejante tipo de accidente no vuelva a suceder.